26/08/2011 – Foto-blog (024): La tormenta que nunca llega

Después de fotografiar el valle de Perputxent bajo diversas condiciones meteorológicas, ardo en deseos por enfrentarme con una tormenta nocturna, de esas que vienen con abundante aparato eléctrico. Es uno de los retos que tengo pendiente, pero que nunca llega.

La foto que se presenta es un intento que resultó en vano. El cielo estaba totalmente encapotado de modo que la contaminación lumínica procedente de los pueblos del Comtat quedaba atrapada entre las nubes. La tormenta merodeaba en la lejanía, hacia el Oeste, perfilando la silueta de Benicadell con cada descarga; pero los relámpagos nunca llegaron a vislumbrarse. El cielo refulgía cada pocos segundos, con tanta intensidad que los tonos violáceos de la tormenta eclipsaron el anaranjado siempre penetrante que emiten a la vez miles de farolas. Fue una batalla cromática con un curioso resultado. En condiciones normales, las nubes se habrían incendiado, adquiriendo el característico tono infernal que tiñe la nubosidad nocturna alrededor de las zonas densamente pobladas; sin embargo, la mezcolanza de los tonos azules contenidos en el violeta de la tormenta y los tonos amarillos contenidos en el naranja de las farolas terminó por materializarse en un tono verdoso muy extraño de ver sobre las nubes en fotografía nocturna. Esa es, junto con la gradación tonal en las nubes, la gracia de la foto.

La tormenta que nunca llega

Título / Localización

La tormenta que nunca llega / Benicadell (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

18/09/2010 / 00:42h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5

Tiempo de exposición

379 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

100

Distancia focal

22 mm

Tipología

Fotografía de larga exposición (nocturna)

Observaciones

Temperatura de color: 3350K

Comentarios
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El infierno de Binnah-Qatal

Aunque en el texto superior no se menciona, el balance de blancos elegido jugó un papel muy importante en las tonalidades conseguidas en la foto. Sin duda era una buena oportunidad para haber experimentado con el efecto que se habría obtenido con otras temperaturas de color.

Pese a las luces procedentes del cielo, la toma quedó 1.5 diafragmas subexpuesta. Una ISO de 320 (o un tiempo de exposición de 15 minutos) hubiera evitado buena parte del ruido que contenía el original.

Aunque no hay tiempo que perder durante una tormenta, se debe guardar la calma y realizar una prueba a ISO elevada para tener una orientación de las condiciones lumínicas existentes antes de proceder al disparo.

Se acerca septiembre, mes de tormentas, de modo que si este año toca episodio de gota fría estaré al acecho para tratar de resarcirme.

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2 comentarios:

Luis Calle dijo...

Suerte... espero que consigas algo espectacular.

Justo Sellés dijo...

Gracias, Luis, pero estoy en manos del azar...

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