10/06/2011 - Foto-blog (006): Los dragones del Edén

El calendario cósmico es un artificio matemático que, en esencia, asimila la edad del Universo al periodo de un año. En esta escala de tiempo, el Big Bang ocurrió en la medianoche del 1 de enero y el Sistema Solar se comenzó a formar mediado septiembre. Los primeros estadios de vida sobre el planeta surgieron iniciado el otoño, pero el primer dinosaurio no se dejaría ver hasta el día de Navidad, y los primates hasta la víspera de Nochevieja. El Homo sapiens llegó diez minutos antes de las campanadas y la Humanidad no comenzó a escribir su historia hasta los últimos 20 segundos del año, con el carrillón del campanario anunciando los cuartos.

Quizá lo más impresionante de esta simplificación aritmética sea saber que, en el rango de esta extrapolación temporal universal, nacemos 15 centésimas de segundo antes de morir: nuestra vida no vale el aire que exhala un suspiro y, sin embargo, nos creemos el motivo de la Creación, el ombligo del Universo, el eje sobre el que gira el planeta.

Esta suerte de elucubraciones asoman en la soledad de la noche, mientras esperas que el temporizador finalice una serie circumpolar. El cálculo resulta sencillo si dispones de tiempo; basta saber que la edad del Universo se estima en ¡¡¡13.700 millones de años!!!

Esta fotografía es un homenaje a Carl Sagan, a Los dragones del Edén, la obra que metió éstos y otros pájaros en mi cabeza.

Los dragones del Edén

Título / Motivo

Los dragones del Edén / Barranc de l’Encantà (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

13/01/2011 / 00:55h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5

Tiempo de exposición

2400 sg (40 tomas de 60 sg)

Diafragma

F 5.6

ISO

1600

Distancia focal

12 mm

Tipología

Fotomontaje de 40 fotografías de larga exposición (nocturnas)

Observaciones

Temperatura de color: 4200K
Luna al 46% de luminosidad

20 tomas dark de 60 sg para reducción de ruido
Serie montada con Startrails v1.1

Comentarios

006 - Los dragones del Edén

Reprocesada para levantar
sombras y añadir efecto
meteorito (11/06/2012)

La temperatura de color se fijó en 4200 K puesto que decidí tomarla al natural, tenebrosa, sin aporte artificial de luz. Esto propició que las estrellas tomaran protagonismo y conservaran sus tonalidades, que es una de las cualidades que destacaría de esta foto; el color de las estrellas también depende, y mucho, de su correcta exposición, porque si las sobreexponemos terminaremos por quemar su color.
Dada la baja temperatura ambiental, la fotografía se hubiera podido tomar de una sola tacada. Para conseguir la misma luminosidad y estelas que la foto montada por partes hubiera tenido que realizar los siguientes ajustes (según la ley de reciprocidad): ISO 100; f 4.5; 2400 sg.

La previsión meteorológica anunciaba una mínima de -2ºC, de modo que tomé el equipo fotográfico y marché al barranco de l’Encantà: mi Edén particular. El cielo estaba despejado, tan arrasado que estudié un encuadre junto al charco y me dispuse a tomar una circumpolar. La osa mayor me llevó al Norte, hasta la estrella polar, que situé en la prolongación de la rama desnuda de un salce; luego abrí la focal para abarcar el estanque y el túnel de vegetación por el que se accede al paraje. Después de accionar el temporizador me abandoné al cálculo y el Universo me mostró cuán lejano quedaba el día en que Dios separó la luz de las tinieblas.

.

3 comentarios:

Oscar Martí dijo...

Gran foto!! increible

Justo Sellés dijo...

El que és increible és el paratge de l'Encantà. Porte dos anys fent-li fotos i cada vegada em mostra una cara.

Anónimo dijo...

M'agrada!!!

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