01/06/2011 – Foto-blog (003): Camino de silencio

Los senderos de Benicadell son una caja de sorpresas; cada paso que los recorre se anda con expectación, a sabiendas de que los ecos de la Historia –aunque silenciosos- todavía resuenan por aquellas cumbres. El camino que nos acerca hasta el corral de Poldo es un buen ejemplo de ello; en apenas cuatro kilómetros encontramos el yacimiento neolítico de la Cova de l’Or, las cavas de hielo del Paller y el Castellet, la atalaya andalusí de al-Marîyâyn: un patrimonio arqueológico y arquitectónico que resalta la importancia histórica de Benicadell oriental.

Pero los pedregosos senderos de Benicadell son mucho más; sus panorámicas son un regalo para la vista y, cada tanto, los aromas a pebrella y tomillo, a santolina y romero, afloran junto al camino y nos acompañan un trecho.

Camino de silencio

Título / Motivo

Camino de silencio / Atalaya de al-Marîyâyn (l’Orxa-Salem)

Fecha / hora de la toma

12/04/2011 / 23:48h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Tamron SP AF 17-50/2.8 XR Di II

Tiempo de exposición

966 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

100

Distancia focal

23 mm

Tipología

Fotografía de larga exposición (nocturna)

Observaciones

Balance de blancos: 4200K
Luna al 56%
Ligera brisa

Comentarios
_MG_8133-1

Aunque los pesos quedan equilibrados, la intersección de los perfiles de las montañas desluce la composición; una focal más larga hubiera resuelto este inconveniente, aunque a expensas de un trecho de camino. Estas cuestiones compositivas deben resolverse in situ.
La ausencia de sombras le confiere un aspecto diurno; quizá una luna menos cenital y 2 minutos menos de exposición le hubiese venido bien. 

La mayor dificultad que entrañó la toma fue encontrar la localización que permitiera componerla adecuadamente. Decidí que fuera el camino quien guiara directamente al espectador hasta el motivo principal: la atalaya de al-Marîyâyn. Después de recorrer el sendero de arriba a abajo estudiando la perspectiva y las proporciones que ofrecían diversos encuadres y tratando de sacar de la escena cualquier elemento que distrajera la atención, me decidí por elevar el punto de vista con la finalidad de evitar solapes innecesarios, resaltar el camino y situar el motivo en la intersección de dos líneas de fuerza: las que delimitan los tercios superior e izquierdo de la fotografía. Asimismo, se optó por un formato vertical para conferirle mayor profundidad a la foto. De este modo, la imagen se recorre en diagonal sin pausas ni distracciones, y la traza del camino acompaña la mirada hasta dejarnos junto a la silueta de una atalaya que se recorta altiva contra el cielo. Las estrellas se dejaron correr para que adquirieran presencia, pues la fase lunar y la contaminación lumínica las apagaba. De haber pretendido congelarlas (30 sg; f 4.0; ISO 1600), la toma hubiera adquirido un considerable ruido y el cielo habría quedado bastante deslucido.

Sin embargo, no es ésta la imagen que ansío tomar en al-Marîyâyn. La atalaya murmura de fogatas y humaredas que alertan las intenciones del enemigo, de cuernos, añafiles y timbales que resuenan frenéticos en la madrugada. Pero aquella noche de abril resultaba apacible, perfumada, amansada por la calidez de una luna que crecía, y nada podía hacer por cambiar su naturaleza. No me quedó otra que rendirme ante la evidencia, aunque no me resigno: pronto llegará el día en que las nubes se tiñan de fuego, que la humareda se recorte dramática contra el cielo, que al-Marîyâyn despierte sus demonios junto al camino que guarda silencio.

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2 comentarios:

DeLara dijo...

Hi ha fotos molt interessants. No havia visitat el teu blog fins ara i he quedat gratament sorpresa. Felicitats Justo.

Justo Sellés dijo...

Gràcies, alguna hi ha que ha quedat prou be, encara que queda molt camí per recorrer.

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