16/05/2011 – ¿Castell de Gaianes o torre de Fontazelles?: la tabiyya

Coronando un pequeño promontorio rocoso en la vertiente meridional de Benicadell, a 567 metros de altitud, destacan los restos de una construcción que semeja inacabada y que se conoce por el nombre del Castellet. Se trata de un recinto rectangular (de unos 13 x 8 metros) cimentado sobre una plataforma macizada con mampuestos y nivelada con una gruesa capa de mortero de cal sobre la que se levantan los lienzos de unos muros de peculiar factura.

Castellet de Gaianes

Quizá lo más llamativo del conjunto sea la perfecta lectura que ofrece su construcción -fruto de un excelente estado de conservación-, cuestión que se aprovechará para explicar la técnica de fábrica mediante tapial (tabiyya), tan empleada en las viviendas y fortificaciones andalusíes aunque ya conocida desde época romana.

La técnica constructiva en sí resulta muy sencilla y económica de ejecutar respecto de otras obras de fábrica como la sillería, pues emplea como material las tierras del lugar (arcilla, arena, grava, mampuestos y cal) con el consiguiente ahorro en el acarreo, talla y colocación de materiales procedentes de otros lugares, amén de no requerir un alto grado de especialización por parte de quienes la ejecutan. El proceso constructivo fue descrito en el s.XIV por Ibn Jaldún en su obra Al-Muqaddimah, y dice así:

Tapial“(…) Otra rama, es formar las paredes con la sola arcilla. Se sirve para esta operación de dos tablas, cuya longitud y anchura varían según los usos locales; pero sus dimensiones son, en general, de cuatro varas por dos. Se colocan estas tablas en los cimientos, observando el espacio que debe separar entre ambas, conforme a la anchura que el arquitecto ha juzgado conveniente dar a dichos cimientos. Se mantienen entrelazadas por medio de travesaños de madera que se sujetan con cordeles o lazos; se cierra con otras dos tablas de pequeña dimensión el espacio vacío que queda entre los (extremos de) las dos tablas grandes, y se vierte allí una mezcla de tierra y cal que se apisona enseguida con pisones hechos a propósito para este fin. Cuando esa masa ya está bien comprimida, y la tierra suficientemente amalgamada con la cal, se agrega todavía de las mismas materias, una y otra vez, hasta que el vacío quede completamente colmado. Las partículas de tierra y cal se hallarán entonces tan bien mezcladas que forman un solo cuerpo compacto. Luego se colocan esas tablas sobre la parte del muro ya formada, se repite la operación y así se continúa hasta que las masas de tierra y cal, ordenadas en líneas superpuestas, formen un muro cuyas partes quedan totalmente aglutinadas, como una sola pieza. Este género de material se llama “tabia” (de atoba, o adobe); el obrero que lo hace se designa con el nombre de “tawab”(…)”.

TapialDebido a la multitud de marcas y huellas que originan los diferentes elementos del encofrado sobre la fábrica resultante, las tapiadas del Castellet permiten una perfecta lectura de su procedimiento constructivo. Se distingue perfectamente que éstas se levantaron sobre un zócalo de mampuestos con la finalidad de aislarlas del suelo y evitar que las humedades pudieran menoscabar el conjunto. Sobre este cimiento pétreo se montó el cajón que conformaría la primera hilada que, una vez ejecutada en todo su perímetro, serviría de apoyo para recibir el cajón que moldearía la segunda. El cajón tenía unas dimensiones aproximadas de 4,50 m de longitud x 0,85 m de altura x 1,95 m de profundidad, y sus puertas iban sujetas mediante el paso de cinco agujas de madera de unos tres dedos de ancho por uno de alto. Estas iban embebidas entre una primera tongada de mampuestos que el paso del tiempo ha cuarteado, evidenciando la junta horizontal entre cajones pese a que el paramento exterior estaba enlucido. Las juntas verticales son menos evidentes aunque igualmente detectables, mostrándonos la colocación de una aguja vertical en la junta con el fin de machihembrar las diferentes cajonadas. 

Castellet de Gaianes

André Bazzana indica que existen al menos tres tipologías diferentes de tapiales atendiendo a los materiales que lo constituyen: los que emplean principalmente la tierra, los que llama “de piedra” y los que denomina “de mortero” (de grava). Las tapias del Castellet pertenecen al segundo grupo, el más extendido entre las fortificaciones medievales. Están construidas con un mortero de cal y mampuestos y sus paramentos fueron enlucidos con argamasa con el propósito de proteger la fábrica.

Tapial del Castellet de GaianesSegún la publicación El Comtat. Una terra de castells, la construcción parece que quedó a medio terminar pues se observa que los mampuestos asoman por igual en su paramento superior, evidenciando que los trabajos se paralizaron sobre la última hilada de tapia. Asimismo, los restos cerámicos encontrados en el lugar resultan prácticamente nulos, circunstancia que demuestra, además, la nula utilización del lugar. Sin embargo, los autores sostienen que el origen del Castellet parece encajar en la serie de construcciones realizadas durante las grandes transformaciones colonizadoras de la primera época cristiana, fundamentándolo en tres motivos: 1) que los castillos de origen musulmán existentes en la zona conservan buena parte de los elementos arquitectónicos representativos de su época; 2) que la mayoría de ellos fueron reformados tras la conquista; y 3) que los escasísimos restos cerámicos que se han podido encontrar en los alrededores responden a una cronología cristiana (2ª mitad XIII - XIV). Los dos primeros argumentos carecen de peso al haber quedado la obra a medio construir, privándola de elementos arquitectónicos defensivos representativos (ni siquiera se acometió la construcción de la puerta de acceso) y, por tanto, de una utilidad que justificara su posterior reforma, aspecto que encaja bien con la nula utilización del lugar. Respecto de la cronología de los restos cerámicos encontrados tampoco se puede concluir gran cosa, dada su escasez y que estos, en cualquier caso, sólo fijan un límite cronológico superior. Por tanto, aun sin poner en duda las razones esgrimidas para datar su construcción, no debería descartarse que su origen fuese andalusí y que su construcción se acometiese -como ocurrió con otras muchas fortificaciones de la zona- mediado el siglo XIII, con los feudales llamando a la puerta. Quizá el motivo de su construcción esté relacionado con los últimos coletazos de la revuelta acaudillada por al-Azraq (1258) y, también, que fuera ésta la razón de su paralización.

En la misma publicación aludida podemos leer: “La distància que separa Gaianes (antiga alqueria) del castell és motiu suficient per a pensar que aquesta no estava en funció ni relacionada amb ell, sinó més bé en alguna altra alqueria, possiblement la de Fontacelles, situada prop de Gaianes i en l’actualitat desapareguda i que la toponímia ens situa a un lloc als voltants del castell amb el nom de Fontanelles”. Las dimensiones de la construcción y el espesor de sus muros empujan a pensar que aquello que allí se pretendía levantar era una torre defensiva, de ahí el interrogante planteado acerca de si el Castellet de Gaianes, en realidad, no estaba llamado a ser la torre de Fontazelles.

Castellet de Gaianes

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

que interesantes son siempre tus comentarios..y qué decir de tus fotos..eres muy grande..enhorabuena por tu sensibilidad

Justo Sellés dijo...

Gracias por tus palabras. Te invitaría a una cerveza, pero no sé quién eres, jajaja. Ya me tomo yo las dos... Salut!!!

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