16/02/2011 – El castillo de Perputxent

Perputxent2El castillo de Perputxent se yergue sobre una colina en las estribaciones sudorientales de la sierra de Benicadell, en el fondo del valle al que presta su nombre. A sus pies, el río Serpis discurre entre huertas, juncos y cañaverales, entre adelfas, sauces y choperas, justo antes de adentrarse en el barranco que llaman del Infierno, donde las sierras de Benicadell y de la Safor se encuentran.

Como la mayoría de los castillos existentes en el Sharq al-Andalus, el hisn Burbudjân (castillo de Perputxent) se construyó en altura, aprovechando un farallón rocoso que fortificaba su flanco norte. Se trataba de un recinto poligonal ajustado al relieve, doblemente murado y almenado, al que se accedía por un portal acodado y defendido por sendas torres y numerosas saeteras. El recinto contaba, además, con tres baluartes defensivos situados en los quiebros y una poterna abierta en la parte trasera.

Por la tipología constructiva y los restos cerámicos encontrados en sus inmediaciones sabemos que el primitivo hisn Burbudjân se construyó durante el último tercio del siglo XII y el primero del XIII, en vísperas de la conquista feudal, período en que se construyeron la mayor parte de las fortificaciones en la yibâl Balansiya (montañas de Valencia).

Su aceptable estado de conservación y las diferentes técnicas constructivas empleadas permiten diferenciar el hisn musulmán del castrum cristiano. Así, la torre del homenaje y la residencia señorial situadas en su parte más alta se construyeron en época feudal.

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La división del territorio en la yibâl Balansiya musulmana se hacía coincidir con las singularidades geográficas y su organización se vertebraba a partir de los castillos y sus áreas de influencia. Esta ordenación territorial que asociaba las alquerías a un castillo representaba la célula básica de la vida social y política de una comunidad rural donde la aljama local (consejo de ancianos y notables del lugar) jugaba un papel decisivo en su gobierno.

Durante el siglo XIII, el valle de Perputxent no fue una excepción y en él encontramos la unidad socio-política compuesta por el castillo roquero y las alquerías que la integraban: Lorja, al-Kanesia, Benillup y Benitariq, a las que en 1273 –ya en época feudal y como señorío de Perputxent– se uniría Benafarrez.

Situado en el fondo de un valle sin salida, el hisn Burbudjân se encontraba alejado de las más importantes vías de  comunicación y visualmente desconectado del resto de castillos existentes en la zona; por tanto, su construcción no parece obedecer a razones estratégicas, sino a motivos de índole defensiva. Es de suponer que tras el desmembramiento de la administración almohade y en vísperas de la conquista feudal, fuera la aljama de Perputxent quien promoviera su construcción ante la inminencia de los violentos acontecimientos que tendrían lugar mediado el siglo XIII.

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Referencias documentales

Según recoge el texto del “Pacte del Pouet” firmado por el wazir al-Azraq y el infante Alfonso de Aragón en abril de 1245, las fortalezas de al-Qal’a y Burbudjân debían quedar en propiedad del Moro por eredat para mi et para mis fijos et para mi linage, por ser delos toda mi voluntade”. Sin embargo, durante el otoño de 1247 se iniciaron unas hostilidades que, once años después, terminaron con el destierro de al-Azraq de los que fueron sus dominios.

Perputxent7El 27 de febrero de 1268, Jaime I dictaba sentencia al respecto de un pleito planteado por Gil Garcés de Azagra, señor de Perputxent, en el que éste trataba de anexionar las alquerías de Gayanes y Fontizeles a su señorío por –decía– pertenecer al término de Perputxent en tiempos de moros. El rey nombró a dos delegados quienes tomaron testimonio a los musulmanes más viejos del lugar con la finalidad de averiguar cuál era la situación de estas alquerías previa a la conquista feudal. Así zanjó el monarca la cuestión: (…) e porque nos somos ciertos que en tiempo de moros no avia castiello en Perputxen antigament, que alquerea era por si mesma (…). Aunque pueda parecer que esta resolución real contradice lo expresado en el Pacto de al-Qal’a en cuanto a la existencia del hisn Burbudjân en época andalusí, lo cierto es que refuerza la hipótesis de que éste se levantara como respuesta a la amenaza feudal y que, en todo caso, lo que allí existiese con anterioridad fuera un albacar (recinto para encerrar al ganado) de época almohade.

Varios documentos medievales refieren el castrum et villam de Perputxen. Esta circunstancia ofrece la posibilidad de que existiera un poblado en las inmediaciones del castillo o incluso en su interior, donde todavía se pueden observar los arranques de algunos muros en la parte baja del recinto fortificado, junto al aljibe, que podían pertenecer a una zona habitada. El abancalamiento del interior del castillo llevado a cabo en épocas más recientes dificulta la obtención de una respuesta que sólo una campaña de excavaciones arqueológicas podría ofrecer.

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Está documentado que, mediado el mes de mayo de 1258, Jaime I se desplazó a la villa de Cocentaina, donde permanecería por espacio de un mes. El motivo de su venida no era otro que acabar con las revueltas andalusíes que, por espacio de once años, llevaban produciéndose en los dominios de al-Azraq. Es muy probable –porque así solía suceder– que mientras el rey aguardaba la llegada de sus huestes, algunas partidas de caballeros, peones y almogávares incursionaran el territorio enemigo en busca de botín. El rey consentía estas acciones de saqueo en tiempos de guerra en tanto que amedrentaban al adversario hasta el punto que, muy a menudo, las aljamas capitulaban sus fortificaciones sin necesidad de asediarlas, ahorrándose tiempo y dinero en su cruzada sarracena.

Nada se sabe al respecto de ninguna cabalgada durante los días que don Jaime permaneció en Cocentaina, aunque se antoja muy improbable que durante tan prolongado lapso de tiempo el rey no consintiera que sus hombres se ejercitasen con el enemigo por allanarle el camino. No quiso el monarca relatar estos detalles en su Crónica –I no volem parlar de totes les accions que férem, perquè el llibre s’allargaria massa– y, sin embargo, aún hoy, en las noches de Perputxent resuenan los lamentos de quienes lo perdieron todo. Intramuros, se escuchan los balidos del ganado, el llanto de los niños, el sollozo de quien perdió un hijo, la libertad de un hermano, la honra de su mujer, el ajuar de la hija, las joyas de la madre, las gallinas de su corral, el sembrado, la huerta, una higuera, un campo de almendros… Incluso hay quien, en su desesperación, se encomienda a Allah con el cuerpo asomado al precipicio.

Sí, cuesta creer que el valle de Perputxent se librara de la brutalidad de las cabalgadas estando tan cerca de Cocentaina y habiendo sido, como fue, un territorio hostil y fronterizo. Bastaba seguir el curso del río para alcanzar la fértil vega donde, hasta unos días antes, cientos de campesinos laboraban los regadíos de una tierra agreste pero generosa.

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El señorío de Perputxent (ss. XIII-XIV): un poco de historia

Se presenta a continuación la información relativa a los diferentes propietarios del señorío de Perputxent tras la conquista feudal, información extractada del artículo El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez, artículo que puede descargarse pulsando sobre el título.

«(…) si tras la rendición de al-Azrâq (mayo de 1258) algunos castillos de la zona todavía permanecieron en manos de diversos personajes musulmanes durante varios años, no parece que fuese el caso de Perputxent, el cual ya no es citado en dicha situación y tan sólo dos años después, el 18 de marzo de 1260 fue dado por Jaume I a Gil Garcés de Azagra, a cambio de la población de Planes, que tenía anteriormente.

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Al morir Gil Garcés de Azagra, primer señor de Perputxent, hacia finales de 1271, dejó encargado en su testamento que se vendiesen sus bienes en el reino de Valencia, para con el dinero que se sacase saldar sus deudas; y así, los albaceas del testamento, sacaron en subasta pública el castillo y villa de Perputxent el día 12 de junio de 1273, en la localidad de Ontinyent, tras treinta días de oferta pública, siendo vendido al mejor postor, Ramón de Riusec, ciudadano de Valencia, quien pagó 70.000 sueldos por él.

(…) La confirmación de dicha venta hecha por el propio rey el 12 de junio de 1273 nos permite saber que la situación del anterior señor de Perputxent era muy delicada pues el castillo no lo tenía él sino un tal Sanç Pere d'Elenda como garantía para cobrarse una deuda de 67.000 sueldos, lo que explicaría las razones de la venta y sus peculiaridades, pues Ramón de Riusec, tal como atestigua el rey, entregó 67.000 de los 70.000s. del precio de venta al citado acreedor, entrando así ya en posesión del castillo y su término. Igualmente el texto ahora sí parece indicar la existencia de pobladores cristianos y musulmanes en el lugar, aunque la forma de redacción no permita ser categóricos.

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(…) Casi a continuación, el 2 de septiembre de 1273, Ramón de Riusec compraba a doña Teresa Gil de Vidaure y a sus hijos Jaume y Pere, conjuntamente, la alquería de Beniarrés, vecina al término de Perputxent pero claramente fuera de él, tal como señala varias veces el documento de venta. En él se indica que pertenecía al castillo de Travadell, de cuyo término la separan, anulando cualquier tipo de dependencia, incluso militar o eclesiástica, y uniéndola al término de Perputxent. La venta, valorada en 7.000 sueldos, incluía todos los derechos señoriales en el lugar, monopolios, servicios militares y justicia civil y criminal, junto lógicamente con todas las tierras y sus ocupantes, de los que no indica religión aunque indudablemente existe una población.

Con esta adquisición quedó ya constituido territorialmente el señorío de la Vall de Perputxent en la forma en que perduró en los siglos posteriores, e igualmente la existencia de núcleos de población en él hace pensar que dispondrían de unas costumbres o carta puebla que regularían el nivel de la renta feudal exigida por el señor.

(…) Un par de meses después del inicio de la segunda revuelta musulmana, el 16 de enero de 1276, el señor de Perputxent, Ramón de Riusec, cambiaba dicho lugar por el señorío de Ribarrotja al caballero Arnau de Romaní, sin que consten en el documento las razones de dicho concambio y si tenían relación o no con la situación musulmana.

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(…) El cambio más destacado en el señorío se produjo el 24 de enero de 1289, cuando su señor, Arnau de Romaní, quizá hijo del anterior Arnau de Romaní, pues se titula así el mismo en el documento, hace promesa a fr. Bernat de Miravalls, vicegerente de comendador de la casa de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén en Valencia, de que entrará como fraile de la Orden en un plazo comprendido entre ese día y Navidad. En el mismo documento hace, no donación, sino venta real de su señorío de Vall de Perputxent a la citada Orden, por un precio de 30.000 sueldos, 20.000s. pagaderos en ese momento y el resto a repartir en los dos años siguientes.

(…) La documentación en este momento sufre un vacío con respecto a Perputxent y hay que esperar nada menos que a 1316 para que veamos actuar de nuevo a la Orden del Hospital en este lugar. Es lógico pensar que en el período intermedio habría desde una ratificación de las pueblas y franquicias de las dos comunidades, como siempre se hace al cambiar de manos un señorío, a diversos establecimientos y actuaciones concretas, pero no se puede documentar nada de ello.

Con todo no deja de llamar la atención el hecho de que no sea hasta 27 años después de la entrada de Perputxent cuando la Orden del Hospital decida alterar la carta puebla anterior de la población musulmana para darles una nueva, que además aparece titulada en la documentación como «carta de la primera població de la vall de Perputxen».

(…) Cuando la Orden del Hospital dio esta carta puebla a los musulmanes de Perputxent (1316) ya se había puesto en marcha el mecanismo que iba a llevar a dicho señorío a manos de la Orden de Montesa. Iniciado el proceso con la disolución de la Orden del Temple a nivel internacional y continuado con la resistencia de Jaume II a aceptar la integración de todos los bienes de ella a los de los Hospitalarios, se llegó a una solución con el acuerdo monarca-Papa Juan XXII para crear una nueva Orden en la Corona de Aragón, la de Santa María de Montesa.

Uno de los capítulos de dicho acuerdo era la integración de los señoríos Hospitalarios en el reino de Valencia a la nueva Orden de Montesa, cosa que se produjo efectivamente sólo el 17 de julio de 1319, fecha de fundación de Montesa en Barcelona.»

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Para más y mejor información:

· El Comtat. Una terra de castells (1996), del Centre d'Estudis Contestans.

· Els musulmans al Comtat (2009), del Centre d’Estudis Contestans.

· El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez. Historia medieval. Anales de la UA, nº4-5. Alicante (1986)

· Irrigación y asentamientos en la vall de Perputxent, de Josep Torró y Josep Mª Segura. Agua y poblamiento musulmán, simposium de Benissa (1987)

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2 comentarios:

elSocarraet dijo...

Sempre m'és agradable llegir sobre Perputxent, però així si cap encara ho és més:
Molt bones les fotos i ben documentat el text, així dóna gust! Enhorabona pel post Justo.

Justo Sellés dijo...

Vaig conéixer el teu blog gràcies al post d'eixidetes que vas dedicar al castell de Perputxent. Així és com Perputxent ens ha unit...
Gràcies per les teues paraules, socarrat

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