25/01/2011 – Ma’a: la curiosa supervivencia de una palabra

Ma'a

Existe una palabra que resuena en el vocabulario de mi infancia y que a fuerza de escuchar la tengo por familiar, cariñosa; tan cercana la he sentido desde siempre que ahora me doy cuenta que ha ido pasando de generación en generación, sigilosa, discretamente. Lo recuerdo como si fuera ayer: cuando mi madre me preguntaba si quería beber, siempre me decía: ¿vols ma? –¿quieres agua?-. Nunca me había planteado de dónde procedía esa palabra, sabía lo que significaba y me bastaba; hasta que el otro día la oí en boca de mi hermana. Mi hija tenía sed y mi hermana, alcanzándole un vaso de agua, le dijo: beu ma –bebe agua-. No sé por qué le di importancia en aquel momento, pero lo cierto es que me llamó la atención después de tanto tiempo sin escucharla.

Hice mis averiguaciones y, como sospechaba, ma’a (المياه) es una huella lingüística de nuestro pasado musulmán: significa agua en árabe. Los árabes la pronuncian alargando la vocal, pero nosotros la rematamos en seco, sin matices, de un solo golpe: ma.

Lo que me tiene fascinado de esta palabra es que todavía resuena con fuerza en Perputxent, siempre en boca de las mujeres, tradicionalmente las encargadas de educar a sus hijos, y puede que esto tenga su explicación.

Por las cartas pueblas otorgadas durante los siglos XIII y XIV sabemos que, tras la conquista feudal, en el valle de Perputxent se asentaron algunos pobladores cristianos; pero también, que la inmensa mayoría de los habitantes de las alquerías profesaban la religión musulmana. La mayoría de los musulmanes que aquí vivían no fueron expulsados; quedaron en la tierra como mera mano de obra, subyugados al feudalismo. Esto mismo sucedió en otros lugares donde el señor feudal permitía que los musulmanes profesaran su religión (mudéjares) con tal de que éstos no abandonaran sus tierras. Y era de entender: mientras las tierras del señor –o de la orden que las regentaba- permaneciesen cultivadas, este/a engrosaba su patrimonio a costa de los arriendos, rentas e impuestos que gravaba a los mudéjares, muy superiores a los que otros señores –en otros lugares- podían gravar a los pobladores cristianos. Tener mudéjares en sus tierras comportaba un gran beneficio para el señor y era preferible a poblarlas con cristianos. De hecho, fueron los propios señores quienes refrenaron los deseos de los sucesivos monarcas por expulsar a los moros de sus territorios. No, nadie cultivaba la tierra como los mudéjares, ni nadie rentaba tanto como ellos…

Esa desigualdad en el pago de impuestos, tasas y demás cargas tributarias entre cristianos y mudéjares provocó que muchos de éstos optaran por “convertirse” al cristianismo, como así sucedió en otros lugares. Es de suponer que los primeros “conversos” continuaron practicando la religión de sus antepasados en la clandestinidad y que el proceso de renegar de Alá no culminase hasta muchas generaciones después, quizá hasta que en 1525 los obligaron a bautizarse, convirtiéndose en cristianos nuevos (moriscos); quizá ni entonces.

Sabemos también que pese a la expulsión general de los moriscos del Reino en 1609, de la que Perputxent no fue ajena, muchos cristianos nuevos quedaron en la tierra fruto de una conversión temprana, e incluso verdadera con el paso de las generaciones. Si muchos de ellos consiguieron que no los expulsaran fue porque las autoridades eclesiásticas los consideraron verdaderamente conversos; y seguramente así fuera. Y supongo que fue así como la palabra ma’a quedó en el vocabulario infantil de aquellas gentes en su forma puramente árabe, como el inocente reducto de un pasado donde sus ancestros rendían culto a Allah.

El hecho de que esta palabra se trasmita por vía femenina no resulta baladí. En la sociedad musulmana, las mujeres juegan un papel decisivo en la educación de los hijos y, por tanto, después de la conversión al cristianismo su empleo debió quedar restringido al ámbito familiar. La palabra tiene una fuerte connotación infantil: es sencilla, breve, inofensiva, fácil de aprender y desaprender; y lo más importante, pasa desapercibida para aquellos que desconocemos su origen, pues no resulta extraña al oído de quienes por “mà” –mano- o “ma” –pronombre posesivo- la empleamos a diario en nuestras conversaciones.

Estoy convencido de que si rebuscáramos en nuestro vocabulario más primitivo encontraríamos alguna palabra más. ¿Sabes tú de alguna?

.

4 comentarios:

Carles Tomàs dijo...

Realment interessant el significat de "ma". Tota la vida escoltant-la i mai m'he parat a esbrinar el perquè la utilitzem amb el significat d'aigua. Pot ser siga que de tant usar-la i sentir-la, ja l'hem assimilada al nostre vocabulari i passa totalment desapercebuda. De tota manera, apareix al diccionari amb eixe significat, però no sabiem perquè
Gràcies per donar-nos a conéixer el seu orige

Justo Sellés dijo...

No sabia que apareixia al diccionari amb eixe significat. Això vol dir que el seu us està prou generalitzat.

Beniarres al dia dijo...

M'ha agradat molt aquest article. Tantes i tantes vegades que l'hem escolat i que l'hem pronunciada ara als nostres fills.

Justo Sellés dijo...

Sí, la paraula passa totalment desapercebuda. Curiós.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...