14/03/2011 - Fortificaciones en el valle de Perputxent

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I no hi ha hui, davall de Déu, un lloc tan deleitós com és la ciutat de València i tot aquell regne; i té ben bé set jornades de terra de llarg. I si Déu vol que el conqueriu -i ho voldrà-, haureu conquerit la millor cosa de llocs deitosos i castells forts que hi haja al món. I jo us diré el que a mi em sembla: si us aconsellara que anàreu a assetjar un castell fort, us donaria un mal consell, perquè ben bé n'hi ha quaranta o cinquanta que, mentre tinguen menjar, ni vós ni tot el vostre poder no els podríeu pendre (...)

Jaume I (Llibre dels Fets, 128)

 

 

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Antes de incursionar los dominios de al-Azraq tuve la ocasión de leer un magnífico artículo de Josep Torró, titulado: Fortificaciones en yibal Balansiya. Una propuesta de secuencia. Bajo esta denominación –«montañas de Valencia»– se identificaron en su día buena parte de los valles de las actuales comarcas de la Vall d’Albaida, la Safor, el Comtat, l’Alcoià, la Marina Alta, la Marina Baixa y l’Alacantí, esto es: la zona montañosa comprendida entre Játiva y Alicante, y desde Alcoy hasta el mar. Estas comarcas de complicado relieve ofrecían la mayor concentración de fortificaciones en tiempos de la conquista jaimina: según Torró, unas 97 fortificaciones andalusíes entre castillos, torres de alquería y otras fortificaciones menores pudieron entrar en juego en el momento de la conquista feudal, lo que representa una densidad de un punto fortificado cada 38 kilómetros cuadrados.

Relleu

Esta elevada concentración castral ha dado lugar a no pocas teorías por parte de algunos investigadores acerca de una posible planificación estratégica en la construcción de esta «red de castillos». A este respecto -y aún admitiendo la necesidad de una conexión visual directa entre fortificaciones en la transmisión de mensajes locales-, Torró discrepa que la disposición de los castillos obedezca a un plan estratégico de defensa territorial, y defiende que esta supuesta red no respondía a una concepción de conjunto ni había sido erigida en su totalidad en un momento concreto, sino que la construcción de la mayoría de estas fortificaciones se produjo en vísperas de la conquista feudal por iniciativa de las aljamas y, por tanto, al margen del aparato estatal: las crónicas de la conquista (…) evidencian el carácter de los castillos como refugios colectivos defendidos colectivamente por unas aljamas conscientes de lo que hay en juego: ante todo, la resistencia sostenida en las fortificaciones evita la reducción a cautividad de los campesinos en el transcurso de las cabalgadas feudales y su posterior venta en los mercados de esclavos; asimismo, permite capitular con un margen de negociación, evitando una expulsión general, al menos de forma momentánea.

Dado que las fortificaciones no representan una necesidad constante para las comunidades rurales, es de entender que éstas surgieran como respuesta a unas urgencias defensivas y/o circunstancias históricas muy concretas que permiten su identificación cronológica y, por tanto, admiten una razonable diferenciación tipológica. A este respecto, presenta una propuesta de secuencia fundamentada en cuatro estadios claramente distinguibles en el registro arqueológico, a saber:

1. Recintos primitivos o pre-califales (hasta c. 930).

2. Fortines estatales de la época califal (c. 930-1000).

3. Castillos de la época taifal (siglo XI).

4. Fortificaciones de la pre-conquista (ultimo tercio del s. XII y primero del XIII).

Rugat

Expresa que las fortificaciones anteriores al siglo XI, con todo, no deben representar mucho más de un 10% del inventario total andalusí en esta región, cuya mayor parte debe datarse en el periodo previo a la conquista feudal. Respecto de las dos últimas tipologías, propone ocho criterios para su diferenciación:

Castillos de época taifal (s. XI)

Fortificaciones pre-conquista (ss.XII-XIII)

Castillos enriscados, normalmente sobre cumbres absolutas

Castillos situados sobre espolones y elevaciones relativamente pequeñas o a media pendiente

Castillos alejados de zonas cultivadas

Castillos cercanos o inmediatos a los campos

Topografía irregular, con pendientes fuertes y bruscos desniveles interiores

Plataformas elípticas, llanas o de pendientes poco pronunciadas

Articulación en dos niveles muy diferenciados; reducto superior (torre, celoquia) y recinto o zona inferior, aunque a veces ésta no existe

Escasa diferenciación topográfica en la distribución interior del espacio

Cierres amurallados incompletos y bastante sencillos, acoplados a los desniveles y desprovistos de dispositivos específicos de flanqueo

Recintos completos, abastionados con torres o en cremallera, provistos frecuentemente de antemural, ingresos acodados y otras soluciones defensivas

Superficies generalmente pequeñas por debajo de los 800-1000 metros cuadrados en los espacios inferiores

Superficies grandes, por encima de los 1000 metros cuadrados, superando incluso la media hectárea

Ausencia aparente de construcciones interiores

Detección de abundantes construcciones interiores en los castillos excavados

Hallazgos de cerámica decorada en verde y manganeso

Ausencia de cerámica decorada en verde y manganeso

Hasta donde conocemos, el valle de Perputxent (con la actual división territorial) disponía de varias fortificaciones. La más antigua e importante de todas era el castillo de Benicadell, del que sabemos que fue reconstruido en tiempos del Cid (s.XI), aunque dada su importancia estratégica es muy posible que se erigiera en época califal, e incluso que fuera anterior. Lamentablemente, esta magnífica construcción fue arrasada en algún momento posterior al siglo XIV.

Guatleró y Benicadell

La Cova dels Nou Forats era, con toda probabilidad, un granero fortificado. Aunque el yacimiento está pendiente de estudio, los vestigios cerámicos encontrados en una de las cavidades superiores arrojan una cronología entre los ss. XI-XIII. Esta fortificación menor ofrecía refugio a los habitantes de Benitariq y, muy posiblemente dada su proximidad, a los de Benillup.

Cova dels Nou Forats

De la torre de Beniarrés sólo se sabe que existió en el siglo XIII, y que estaba rodeada por las casas que conformaban la alquería musulmana. No sabemos su ubicación exacta, pero parece lógico pensar que se encontrara en lo más alto del cerro. Se trataba pues de una torre de alquería de las muchas que se construyeron en vísperas de la conquista feudal.

El castillo de Perputxent y el fortín-atalaya de Almaraién debieron levantarse en la misma época que la torre de Beniarrés. Personalmente, me inclino a pensar que se construyeron en el primer tercio del XIII, a raíz de las noticias sobre la conquista de Mallorca y el más que previsible avance feudal hacia el Sur. Las incursiones realizadas por Alfonso II de Aragón (en 1172, 1177 y 1179) sobre Játiva, que llegaron incluso hasta Murcia, y las razias que realizaron algunos nobles en busca de botín y cautivos por estas mismas fechas, aunque ciertamente atemorizadoras, no parece que afectaran a estos territorios tan abruptos. Así, ante la agresión feudal que se avecinaba proliferaron todo tipo de construcciones defensivas en las inmediaciones de las alquerías y zonas de cultivo. Como dice Torró: el miedo fue un gran resorte.

Almaraien

La excepcional densificación castral producida en la zona no resultó estéril: permitió resistir y negociar la permanencia, tras la conquista, de muchas aljamas en los valles meridionales del reino de Valencia, lo que también constituye una singularidad destacable. Si la administración almohade hubiera tenido medios coercitivos para emprender por su cuenta un programa constructivo de tal magnitud y asumir su mantenimiento, pocas dudas caben de que hubiera podido perpetuarse con mucho más éxito.

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BIBLIOGRAFÍA

  • Fortificaciones en yibal Balansiya. Una propuesta de secuencia, de Josep Torró i Abad. Castillos y territorio en al-Andalus. Granada (1998)
  • Aproximación a las funciones de la Cova dels Nou Forats en el sistema defensivo de la vall de Perputxent durante las revueltas de al-Azraq (1247-1258): memoria de una ficción, de Justo Sellés. Revista de fiestas patronales de Beniarrés (2009)

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