20/02/2009 - Documentación cartográfica y un misterio por resolver

Esta mañana he estado en el Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física de la Universidad de Alicante. Allí me he reencontrado con un viejo amigo, quien, tras más de seis años sin vernos, me ha recibido con los brazos abiertos. En 1997, el doctor Francisco J. Torres me ayudó con la parte de análisis territorial de mi proyecto final de carrera. Por aquel entonces nos unía nuestra pasión marinera; hoy, sin embargo, aunque he comprobado que nuestro amor por el mar continúa intacto, he recurrido a él por otros motivos. Le he hablado de mi proyecto literario y, sin darme tiempo a pedírselo, me ha acompañado hasta la Biblioteca de la Facultad de Geografía donde me han proporcionado una copia digital del vuelo fotogramétrico de 1956, el americano, correspondiente a la zona que me interesaba: los territorios de al-Azraq. Allí, hemos montado un estereoscopio y he visionado el par estereoscópico correspondiente al barranc de l’Encantà. No era la primera vez que veía l’Encantà en 3D y a vista de pájaro, pero esta vez las razones, además de emotivas, eran técnicas. He analizado la zona de los megalitos de la desembocadura y he comprobado que el tío Paco de Fantaquí tenía razón: el megalito de Fantaquí no estaba solo. “Els frares” –como él los llama– eran dos; sin embargo, el más septentrional, sufrió los achaques de la erosión y terminó tronchándose.

De todos modos, la finalidad de montar el estereoscopio era visionar al detalle la roca sobre la que aparecieron los destellos la noche del 20 de mayo de 2008 (ver entrada plenilunio (II)), pero el vuelo que me interesaba (uno de baja escala), no he podido visionarlo. Estoy muy interesado en comprobar la razón de unas ventanas de luz -no sé realmente qué son- que aparecen en una ortofoto 1:5000 de un vuelo del año 2000 que vi en la web del Institut Cartogràfic Valencià y que se reproducen en una ortofoto que adquirí cuando estaba al frente de la Regidoria de Turisme i Medi Ambient del Ayuntamiento de Beniarrés; estas "ventanas de luz" aparecen en la sombra que proyecta esta mole rocosa sobre el terreno adyacente, como si la roca estuviese horadada. Trataré de encontrar el motivo y, en el caso de no encontrarlo a través del estereoscopio, averiguaré el día y la hora en que se tomó el fotograma y allí que me plantaré, puntual a la cita. Las señales luminosas que me envía esta roca me tienen descolocado...

En otro orden de cosas, he comprado los mapas topográficos 1:50.000 correspondientes a las cuadrículas 795, 821, 822, 847 y 848 (dominios de al-Azraq) información cartográfica que me será de gran utilidad cuando me eche al monte allá por los meses de abril o mayo. Sí, si nada lo impide, en primavera comenzaré la fase de documentación in situ y dedicaré una semana a patear los dominios del Moro. Andaré con sus pies, miraré con sus ojos, tocaré con sus manos... y dormiré donde encuentre: en cuevas, corrales de ganado, en el interior de sus propios castillos… Eso me dará una idea de lo que era la vida en estrecha comunión con los elementos, sensaciones que me serán de gran ayuda a la hora de exportarlas al papel. Disfrutaré de la experiencia. Debo subir a tantos castillos como pueda, estudiar su arquitectura, comprobar sus visuales y accesos, patear los caminos de La Montaña, conocer sus cuevas, experimentar todo aquello que haya permanecido "invariable" al paso del tiempo. Dedicaré una atención particular al castillo de al-Qal’a, alberch major de al-Azraq, quien a buen seguro me contará su versión, en confidencia, mientras contemplamos el valle.

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